Del arsenal a una muerte violenta: la historia del “Niño Sicario” asesinado en Manta

El adolescente de 14 años había sido detenido un año antes con armas, granadas y droga. Tras recuperar su libertad, las autoridades lo investigaron por su presunta participación en un ataque armado en Jaramijó. Murió este viernes 28 de agosto durante un ataque en una urbanización privada.
Crónica Roja28 de agosto de 2026 Redacción
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Tenía 14 años y ya había entrado en los registros de la Policía por hechos relacionados con armas y drogas. Su corta vida terminó de madrugada, dentro de una vivienda de la urbanización privada Ceibo Real, en el límite entre Manta y Jaramijó.

El adolescente, conocido públicamente como el “Niño Sicario”, fue asesinado a tiros la madrugada de este viernes 28 de agosto. Junto a él murió otro hombre, identificado como Maikel M.

El crimen ocurrió alrededor de la 01:00. De acuerdo con los primeros reportes policiales, un grupo de hombres armados ingresó al conjunto residencial utilizando uniformes falsos de la Policía Nacional. Después irrumpieron en una vivienda alquilada pocos días antes y dispararon contra sus ocupantes.

Pero la historia del adolescente no comenzó esa madrugada. Su nombre ya había aparecido meses antes en investigaciones policiales por hechos que llamaron la atención de las autoridades debido a su corta edad.

A los 13 años ya llevaba un arsenal

El primer episodio que puso al menor en el radar policial ocurrió en febrero de 2026, cuando tenía apenas 13 años.

Según los reportes de las autoridades, agentes interceptaron un taxi en Manta durante un procedimiento de control. En el vehículo encontraron al adolescente con dos granadas de mano, un arma de fuego y sustancias sujetas a fiscalización.

La escena sorprendió a los investigadores no solamente por el armamento, sino por la edad del detenido. Tenía 13 años y, según las investigaciones posteriores, ya estaba relacionado con estructuras criminales que operaban en la provincia.

El caso también abrió una discusión sobre el tratamiento judicial de los menores involucrados en delitos graves. Al tratarse de un adolescente, su proceso quedó sometido al régimen establecido por el Código de la Niñez y Adolescencia, que contempla medidas socioeducativas diferenciadas del sistema penal ordinario.

Su nombre volvió a aparecer en una investigación por homicidio

Después de aquella detención, el adolescente volvió a quedar bajo la mirada de las unidades especializadas.

La Dinapen y la Fiscalía lo investigaban como sospechoso de su presunta participación en un ataque armado ocurrido en Jaramijó, en el que una persona murió.

Las autoridades lo consideraban un objetivo prioritario dentro de esas investigaciones. Sin embargo, al tratarse de un menor de edad, los procedimientos judiciales aplicables eran distintos a los utilizados contra adultos.

Su historia, así, comenzó a mostrar una secuencia difícil de ignorar: un adolescente detenido con armas a los 13 años, posteriormente investigado por su presunta participación en hechos violentos y, finalmente, asesinado antes de cumplir los 15.

La madrugada en que fueron por él

La última escena ocurrió en Ceibo Real, una urbanización privada ubicada en una zona que conecta los cantones de Manta y Jaramijó.

Según la información preliminar de la Policía, los atacantes habrían utilizado uniformes falsos para ingresar al complejo y simular un procedimiento policial.

Una vez dentro, llegaron hasta la vivienda donde se encontraba el adolescente. Los investigadores encontraron evidencias de un ataque directo contra los ocupantes.

El comandante de la Zona 4, coronel William Calle, acudió al lugar y confirmó la identidad del menor.

Los investigadores de Dinased y Criminalística recogieron indicios en la escena para reconstruir la forma en que ocurrió el ataque y determinar quiénes participaron en el doble asesinato.

Más de 40 disparos y una fuga

Los primeros datos recopilados por los investigadores apuntan a que los atacantes utilizaron varias armas de fuego y efectuaron más de 40 disparos contra el adolescente.

Después del ataque, los responsables abandonaron la urbanización. La Policía inició la búsqueda de los sospechosos y trabaja en la recopilación de información que permita establecer cómo ingresaron al conjunto residencial y cuál fue su ruta de escape.

El asesinato también vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de las organizaciones criminales para localizar y atacar objetivos incluso dentro de urbanizaciones privadas.

Sin embargo, detrás de la escena del crimen existe otro elemento que preocupa a las autoridades: la edad de la víctima.

Una vida marcada por la violencia antes de los 15 años

La historia del llamado “Niño Sicario” terminó a los 14 años. Para entonces, su nombre ya estaba relacionado en investigaciones policiales con armas, drogas y un presunto ataque mortal.

Las autoridades deberán determinar ahora quién ordenó y ejecutó su asesinato, además de establecer las circunstancias que rodearon sus últimos días.

El caso también deja nuevamente sobre la mesa la problemática de los menores captados por organizaciones criminales. En Manabí, las investigaciones policiales han identificado a adolescentes involucrados en diferentes delitos, mientras las instituciones buscan determinar el papel que cumplen las estructuras que los incorporan.

El adolescente asesinado este viernes ya no podrá ser interrogado sobre su historia ni sobre las personas que lo rodeaban. Esa tarea queda ahora en manos de los investigadores, que deberán reconstruir sus últimos meses para establecer qué ocurrió antes de que ocho hombres, según los primeros reportes, llegaran hasta aquella vivienda de Ceibo Real.  


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