
Marc Anthony, Elvis Crespo y Alberto Plaza: La época de Estrada en la que Manta fue “La ciudad de los grandes espectáculos”

Manta no siempre se movió al ritmo de las grandes estrellas mundiales, pero hubo una época en que las playas de Manabí vibraban bajo la mirada de toda Latinoamérica.
Durante la alcaldía del ingeniero Jaime Estrada Bonilla (2009-2014), la urbe costera rompió moldes y se autoproclamó oficialmente como “La ciudad de los grandes espectáculos”, una estrategia que transformó los feriados locales en auténticos fenómenos de masas.
El plan era tan ambicioso como inédito para la región: democratizar el acceso a la cultura trayendo de forma gratuita a los íconos de la música internacional. En lugar de boleterías, el escenario era la arena de la playa El Murciélago o la brisa de la Avenida Malecón, y el único requisito para entrar era tener ganas de cantar.
De Alberto Plaza a Marc Anthony: Cinco años de estrellas
El fenómeno se cocinó a fuego lento pero con paso firme. La transición artística año a año consolidó a Manta como la capital del entretenimiento playero en el país:
El inicio romántico (2010): La gestión arrancó conquistando al público con la balada y la trova del chileno Alberto Plaza, un show que demostró que Manta estaba lista para espectáculos de alta fidelidad.
La inyección de energía (2011): El merenguero Elvis Crespo encendió el carnaval a ritmo de "Suavemente", transformando la playa en una gigantesca pista de baile y captando la atención de los medios nacionales.
El año de los titanes (2012): La tarima de Manta recibió una constelación sin precedentes: Carlos Vives, Fonseca, Gilberto Santa Rosa, Marco Antonio Solís y la legendaria orquesta Guayacán. La ciudad ya jugaba en las grandes ligas del espectáculo.
La cumbre histórica (2013): Noviembre de 2013 quedó grabado en la memoria manabita. Marc Anthony llegó a la ciudad en su momento de máximo esplendor global. Junto a él, esa misma temporada desembarcaron Chino y Nacho, Vico C, Américo y Aldo Ranks, cerrando un ciclo irrepetible.
El concierto de los récords: El huracán Marc Anthony
Si un evento define esta era, es el concierto del rey de la salsa en las fiestas de cantonización de 2013. Se estima que entre 130.000 y más de 200.000 personas repletaron el espacio público.
Llegaron buses, delegaciones y familias enteras desde Guayaquil, Quito, Cuenca y el resto de Manabí. Manta colapsó de forma positiva: las vías de acceso registraron filas kilométricas y la energía del concierto se sintió en cada rincón del puerto.
Mucho más que fiesta: Una maquinaria económica
Detrás de las luces y el clamor del público, la estrategia de Jaime Estrada escondía un motor financiero perfectamente aceitado. No se trataba de un gasto corriente, sino de una inversión de alto retorno calculada junto a la empresa privada.
Los beneficios para la ciudad se multiplicaron de forma inmediata:
Ocupación hotelera al 100%: Durante estos megaeventos, las plazas hoteleras de Manta se agotaban con semanas de anticipación, obligando a los turistas a hospedarse en cantones vecinos como Montecristi, Jaramijó o Portoviejo.
Reactivación de la microeconomía: Desde los taxistas y restaurantes de mariscos hasta los vendedores autónomos de agua, artesanías y recuerdos, miles de familias locales vieron dinamizados sus ingresos gracias al masivo flujo de visitantes.
Posicionamiento de marca: Manta escaló posiciones hasta convertirse en el destino turístico más visitado del Ecuador en los feriados más importantes, una ventaja competitiva que sentó las bases del desarrollo comercial que la ciudad experimenta hoy en día.


