
Terremoto de magnitud 7,4 en Colombia: la ONU reorienta recursos y refuerza la ayuda en zonas afectadas

Naciones Unidas reorienta recursos, moviliza suministros y desplaza personal hacia las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el oeste de Colombia, luego de que las autoridades solicitaran al sistema de la ONU complementar la respuesta nacional.
La coordinadora residente de Naciones Unidas en Colombia, María José Torres Macho, explicó que el impacto del sismo resulta mayor de lo previsto inicialmente. Además, señaló que las evaluaciones continúan cambiando conforme llegan nuevos reportes desde las regiones afectadas.
“Todo lo que estoy reportando en este momento va a seguir evolucionando mientras hablamos. Estamos actualizando constantemente la información”, señaló Torres Macho.
Hasta ahora, los equipos humanitarios identificaron como principales necesidades el alojamiento, la salud, la seguridad alimentaria y la protección. Sin embargo, las labores de búsqueda y rescate mantienen la máxima prioridad, mientras los organismos humanitarios avanzan con las primeras acciones en territorio.
La ONU activa recursos que ya tenía disponibles
Una de las principales capacidades para responder a la emergencia se encuentra en la presencia humanitaria que Naciones Unidas ya mantenía en Colombia antes del terremoto. Esta infraestructura permite movilizar recursos con mayor rapidez hacia los sectores que requieren asistencia.
La organización revisa sus programas existentes para redirigir recursos hacia la emergencia, mientras desplaza personal desde Bogotá para fortalecer la coordinación con los equipos que ya trabajan en las zonas afectadas.
“Tenemos capacidades que ya existen a nivel local”, explicó Torres Macho. Además, indicó que los equipos seleccionan los kits de emergencia almacenados previamente para trasladarlos con rapidez a las comunidades que los necesitan.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) también puso a disposición de la respuesta humanitaria sus almacenes y capacidades logísticas. De esta manera, sus recursos pueden apoyar las operaciones de diferentes organizaciones que participan en la atención de la emergencia.
Evaluación de daños llega a las zonas más alejadas
Por otra parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) utiliza herramientas de teledetección para evaluar los daños estructurales y determinar el impacto socioeconómico provocado por el terremoto.
Estas herramientas permiten complementar la información recopilada directamente en territorio y ayudar a identificar sectores que requieren una respuesta prioritaria. Paralelamente, Naciones Unidas envía personal adicional hacia regiones donde hasta ahora existía una menor presencia humanitaria.
Precisamente, uno de los principales desafíos consiste en conocer con mayor precisión el impacto del sismo fuera de las grandes ciudades. Torres Macho explicó que los equipos disponen de más información sobre las capitales, pero todavía necesitan ampliar los datos sobre las comunidades rurales y remotas.
La situación adquiere mayor complejidad en algunos sectores porque varias de estas comunidades también enfrentan condiciones relacionadas con el conflicto armado, lo que puede dificultar el acceso y la recopilación de información sobre las necesidades de la población.
Coordinación con autoridades busca evitar duplicación de esfuerzos
Ante este escenario, Naciones Unidas mantiene comunicación permanente con alcaldes y gobernadores de las zonas afectadas. El objetivo consiste en coordinar la asistencia internacional con las acciones que desarrollan las instituciones colombianas.
La organización busca evitar que diferentes equipos concentren sus recursos en los mismos lugares mientras otras comunidades permanecen sin asistencia. Por ello, la coordinación territorial ocupa un papel central durante las primeras etapas de la respuesta.
“Queremos asegurarnos absolutamente de que cualquier respuesta sea complementaria y de que no estemos duplicando esfuerzos”, afirmó Torres Macho.
Además, la Misión de Verificación de Naciones Unidas mantiene presencia en algunas de las regiones afectadas. Esta estructura puede contribuir a fortalecer la coordinación y facilitar el contacto con comunidades y autoridades locales durante la emergencia.
Mujeres embarazadas y niños requieren atención prioritaria
Las evaluaciones también concentran esfuerzos en las personas que perdieron sus viviendas y en los grupos que pueden enfrentar mayores riesgos durante la emergencia. Entre las primeras necesidades identificadas aparece el alojamiento temporal para las familias afectadas.
A esto se suman las necesidades relacionadas con seguridad alimentaria y protección, especialmente para niños y mujeres que viven en comunidades vulnerables. Los equipos humanitarios incorporan estos factores dentro de las evaluaciones que realizan en las zonas afectadas.
Torres Macho explicó que una de las principales lecciones obtenidas durante la respuesta al reciente terremoto en Venezuela fue la necesidad de incorporar desde el comienzo las necesidades específicas de las mujeres embarazadas y los niños pequeños.
Por esta razón, diferentes agencias especializadas de Naciones Unidas coordinan acciones para atender a estos grupos. Entre ellas participan el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), ONU Mujeres, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Equipos evalúan despliegue de unidades móviles
Entre las alternativas que estudian los organismos humanitarios figura el despliegue de unidades móviles para acercar servicios a mujeres embarazadas y niños pequeños que viven en comunidades alejadas de los principales centros urbanos.
Esta opción permitiría trasladar atención y asistencia hacia lugares donde las condiciones de acceso pueden dificultar el desplazamiento de la población hacia hospitales u otros centros de servicios.
La estrategia también responde a la necesidad de identificar rápidamente a las personas que requieren atención especializada y establecer mecanismos de seguimiento en las comunidades más afectadas.
Mientras avanzan las evaluaciones, Naciones Unidas mantiene la movilización de personal, suministros y recursos disponibles en Colombia para complementar las acciones de las autoridades nacionales.
Una respuesta que se amplía con nueva información
La magnitud del impacto continúa en evaluación y los datos pueden cambiar a medida que los equipos acceden a nuevas zonas y reciben información de las comunidades afectadas.
La coordinadora residente destacó que Naciones Unidas recibió rápidamente el llamado de las autoridades colombianas para incorporarse a la respuesta y activar sus capacidades disponibles en el territorio.
“Fuimos llamados inmediatamente a formar parte de la respuesta”, afirmó Torres Macho. La presencia previa de Naciones Unidas en Colombia permite, además, aprovechar equipos, suministros y capacidades que ya estaban disponibles antes del terremoto.
Con la búsqueda y rescate como prioridad inmediata, los organismos humanitarios mantienen el despliegue de recursos y la evaluación de necesidades. Al mismo tiempo, la atención se enfoca en alojamiento, salud, alimentación y protección, con especial vigilancia sobre niños, mujeres embarazadas y familias que perdieron sus viviendas.


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